Make Up, No me mires, no me mires
Últimamente se oye mucho una canción que dice; “la felicidad es un maquillaje”...
Y yo me pregunto, ¿podemos maquillar nuestros sentimientos?
Si nos topáramos con un Romano, latino parlante, nos diría que en Latín persona es máscara, como en el teatro, una máscara que se ríe y otra que frunce el seño, definitivamente el maquillaje, corrige, tapa, aumenta, y como no revela la personalidad del personaje; todo un arte, toda una maestría, todo para seducir…

Diariamente dedicamos minutos en el cuidado de nuestro cuerpo, queremos vernos y que nos vean con buen aspecto, lozanos, descansados, alegres, diáfanos; no siempre es fácil mostrar una buena cara, sobre todo si no te acompaña el alma, si esta no está descansada, se refleja en la piel, en los ojos, en los gestos, en la postura, en las palabras, pero siempre se puede recurrir al maquillaje, “the show must go on”, repiten los actores, las modelos; palabras que resuenan y rebotan en los backstage de Milán, Paris, New York, no hay excusas, no hay cansancio, no hay callos, no hay sentimientos, siempre una buena cara, una sonrisa, un buen gesto, “life is magnifique”, no puede ser de otra forma…
Pongámonos en el lugar de los labios, imaginemos que pueden oír, o leer, y escuchan o leen: “Sexy pero con cerebro. Roge Volupté es el nombre de las nuevas barras de labios , de la tuya, el volumen es irresistible”, pobres labios, encarnados labios, soñadores labios, con un solo gesto, certero, profesional, dirigido por un artista, cambia su anatomía, se dibuja una sonrisa, se erige dispuesto a epatar, pero un solo gesto, difumina los contornos, con un sorbo se disuelven los dintornos; pero otro gesto, seductor como el que más, vuelve a cubrirlos, otra vez dispuestos para actuar, y me vuelvo a preguntar; ¿actuación o actitud?.
Necesitamos lujos particulares, extravagancias que se hacen necesarias, un lugar favorito y bien iluminado, no hay nada peor para acabar con un maquillaje que la luz artificial, un hogar, un dulce hogar, y una inspiración, podemos hacerle sentir una Geisha, una Pin up, coqueta, rebelde, funcional, ejecutiva, fuerte, aniñada, débil, clara, oscura,….pero es imposible mantener un secreto durante mucho tiempo, y sólo con un gesto frente al lavamanos, antes de acostarse, se percibe la verdad del poro, la tonalidad natural, la arruga elegante….
Cleopatra bordeaba sus ojos de negro, imitando los ocelos de las mariposas, así ahuyentaba los malos espíritus, y atraía a todo ser viviente, lo desafiaba, lo retaba, lo ganaba, pero como todo requiere práctica y conocimiento, así como pequeñas dosis de creatividad y magia, ¿Qué rasgos destacar?, ¿Qué armas utilizar?, ¿Qué disimular?, ¿Qué momento voy a vivir?, estas son las preguntas, pero ¿como conseguir las respuestas?, muy fácil, maquillando la realidad, no creando una ficción, un maquillaje falso se convierte en una máscara reconocible, un maquillaje sin arte y sin verdad, es una mera imitación reconocible.
El día, la noche, con el sol debemos atender a la ligereza, con la luna a la ostentación de una paleta de pasteles, al pintar un sentimiento verdadero hay que huir del dramatismo, la luna ilumina con tonalidades azules, es entonces cuando se puede ser más osado, más vampiro, más ostentoso, la noche ama la teatralidad, pero no olvidemos que el arte de la representación parte de la credibilidad.
Misterio, seducción, artificio y equilibrio; una máxima es no competir, los ojos son los ojos, la boca es la boca, compañeros de lienzo, obligados a entenderse pero jamás a encontrarse, los dos nunca pueden tener el mismo protagonismo, hay que sacarlos a pasear por separado.

Nunca se parece natural si no hay maquillaje, la naturalidad, tan enarbolada por feministas recalcitrantes, no existe, el maquillaje es el arma de la naturalidad, pobre de hombre al que se le ha negado ser natural.







ser_anonimo dijo
un buen artista, ¿te puede maquillar el alma?...
24 Septiembre 2008 | 06:38 PM